11 de noviembre de 2011

Historia Augustijn


La orden monástica de los Agustinos sigue las reglas de San Agustín, aprobadas por el Papa Inocencio en 1244.

Fueron los Agustinos quienes acompañaron a los españoles en la conquista de América, desembarcando junto con los soldados. Todavía hoy quedan muchas misiones de Agustinos en México y Filipinas.

Durante la ocupación española de Flandes por el duque de Alba los Agustinos fundaron varios monasterios en las zonas ocupadas. Estos monjes también elaboraban su cerveza, y el dueño de la cervecería Van Steenberge, Joseph Van Steenberge, consiguió la licencia y las recetas para elaborar esta cerveza. Existen fotos de principios de los años 60 en las que algunos monjes Agustinos visitan la cervecería, controlando las botellas vacías, el proceso de elaboración y la cerveza misma.

La cervecería Van Steenberge, como tantas otras, fue originalmente una granja en la que se elaboraba cerveza para consumo propio y de los obreros. A principios del siglo XIX comenzó a ganar tanta importancia la elaboración de la cerveza, que abandonaron completamente los trabajos de la granja. Pronto se amplió la cervecería con una maltería. Después su propio campo de lúpulo y su producción de cebada le otorgaron una independencia completa.

Desde entonces han pasado por épocas buenas y malas, produciéndose un giro importante hacia las cervezas especiales de alta fermentación al conseguir la licencia de los monjes Agustinos.

Su empeño en mejorar constantemente la calidad, a base de su segunda fermentación en botella, les ha hecho ganar fama en todo el mundo. Muestra de ella es que un gran porcentaje de su producción es vendido en el extranjero.

La Augustijn Donker se creó en 2009 para completar con la Blonde y la Grand Cru la gama Augustijn, enriqueciendo así el panorama de las cervezas de abadía belga.

La Augustijn Grand Cru se considera en la gama de cervezas de abadía, como la que guardaba el abad en sus bodegas para las visitas especiales, ya sea el obispo u otros superiores de su orden, al igual que en el vino, con las botellas de reserva, que solamente se abrían para ocasiones especiales.