6 de marzo de 2012

Historia Rochefort

Secours de Notre-Dame «Auxilio de Nuestra-Señora», fue construido en 1229 y ocupado por monjas cistercienses. La vida se desarrolla con armonía y acumula riqueza y posesiones, hasta 1464, gracias a las donaciones de la nobleza. En ese año las monjas se relevaron por frailes de la misma orden achacando el decaimiento de la fe religiosa de estas.

Así Marguerite Spangneau, abadesa, renuncia a sus derechos sobre el conjunto de la propiedad y el abad Arnould de Maisonneuve, y su comunidad toman posesión de los puestos. La abadía se ha puesto directamente bajo la tutela de Citeaux, la cual, posiblemente, sea la última fundación antes de la revolución francesa.

Durante la Guerra de los Ochenta años (1568- 1648) el monasterio fue ocupado y saqueado varias veces: en 1568, por los soldados protestantes calvinistas de las Diecisiete Provincias, y en 1577 por los ejércitos de Juan de Austria.

En 1595, además de ocupar su tiempo en el cultivo del lúpulo y la cebada, se tienen noticias de la existencia de una pequeña cervecería.

Sus penurias no acabaron aquí: en el siglo XVII sufrieron hambre y el azote de la peste. Además, el 1 de mayo de 1650 las tropas del Duque Carlos IV de Lorraine, saquearon la abadía y cometieron actos sacrílegos en la iglesia. Los monjes huyeron al norte de Italia. 13 años más tarde los soldados de Luís II de Borbón, príncipe de Condé, terminaron de destruir el lugar.

En 1664, los monjes regresaron para reconstruir el monasterio, la iglesia se consagra en 1671. Philippe Fabry es el abad. Su lema “curvata,resurgo” (caigo, me levanto)grabado sobre un edificio de la época se ha convertido en el lema de la abadía.

En 1792, los monjes piden al Papa Pío VI la secularización, la cual les es concedida. Los ocho frailes supervivientes se convierten en cánones seculares, están obligados a rezar en el coro pero mantienen sus bienes. Se reparten los bienes de la abadía y viven en ella, cada uno con un criado. Con este nuevo estatuto, los bienes son compartidos y privados, gracias a eso se protegen los edificios en la visita de los soldados republicanos en 1794. Aunque el ejército de Moselle invadió la abadía despojándola de todos los objetos de valor, no daña las instalaciones.

La revolución francesa, además de desterrar a los habitantes de la abadía, destruyó la cervecería.

En 1796 la propiedad fue cerrada y vendida a Lucien-José Poncelet. Alrededor de 1805 Poncelet demolió la iglesia y la mayoría de los edificios monásticos y la convirtió en una granja. La piedra de la abadía fue utilizada para construir los edificios del pueblo Rochefort. Armand, el último abad, muere como decano del pueblo de Rochefort en 1812.

Víctor Seny, un capellán del ejército retirado, soñaba con fundar una abadía. El 5 de noviembre de 1886, compró St Rémy, una propiedad de más de 124 hectáreas, por 188.778 francos. Con la esperanza de reclutar a los monjes para su nueva fundación, fue a ver al Abad de de la Trapa, en el norte de Francia. Pero este no ofreció ningún monje, ya que consideró que no era un momento favorable para extenderse. Después de esto, Sir de Wouters (el abogado de Seny) se acercó a los Trapenses de Achel. Su idea tuvo buena acogida por parte de algunos de sus monjes, ya que el número de estos, en Achel, había crecido desde 1882.

El padre Anselmus Judong, que se había ordenado sacerdote trapense en 1884, fue con un grupo de monjes desde Achel para restablecer la vida monástica. Levantan nuevos edificios y restauran el porche, la granja y el molino de agua. Algunos objetos religiosos de gran valor histórico, salvados por los habitantes de la región, son devueltos por sus descendientes a los frailes. Se le considera fundador del monasterio de Rochefort y reconocido por ello. Murió en la abadía en 1909.

En 1899 comenzaron las reformas: la abadía fue restaurada y se levantaron edificios y una nueva cervecería fue fundada. Los frailes de Achel, con experiencia de 50 años, aportan su saber hacer. Funciona desde entonces sin interrupciones. Rochefort logró sobrevivir a las dos guerras mundiales y se las arreglaron para seguir activos aún durante la ocupación alemana.

Las cervezas producidas durante la II Guerra Mundial solo tenían un 0,8% de alcohol. La única cerveza que producían en ocasiones especiales era la “la cerveza de los pacientes” con un 5%. Tras la liberación lanzaron al mercado una cerveza especial denominada “Liberador” de tan solo 2% de graduación alcohólica. La cerveza más fuerte que producían en aquel entonces (5%) se vendía bien pero no era suficiente para despegar económicamente, en parte por la decisión de la abadía de dejar en segundo plano la cervecería y poner sus prioridades en otras actividades.

La cervecería es merito del hermano Zozime Jansen quien era maestro cervecero en Oosterhout, Holanda. Los comienzos fueron muy modestos, utilizando botellas recuperadas que ellos mismos lavaban, y las tapaban con corchos utilizando un mazo de madera.

La distribución también estaba a cargo de los monjes. Luego adquirieron una embotelladora de 4 bocas que permitió aumentar la productividad permitiendo embotellar un barril de 600 litros en 90 minutos.

En 1949, la demanda subía vertiginosamente y compraron un camión para hacer el reparto. Simultáneamente, Chimay firma un contrato de distribución que permite que sus cervezas lleguen a toda Bélgica incluyendo el municipio de Rochefort. Esto molestó al abad quien hablo con sus pares de Chimay. Al no poder darle una solución, ya que el contrato que ellos firmaron no les permitía tomar ninguna acción al respecto, los monjes de Scourmont ofrecieron su ayuda para elaborar cervezas que pudieran competir con las Chimay. El profesor De Clerck de Leuven trabajó como consultor de Rochefort para este emprendimiento. Observó que varios de los métodos empleados (control microbiológico, higiene, etc.) debían mejorar, por lo que en 1952 se invirtió en nuevas instalaciones para lograrlo. El trabajo en la cervecería reemplaza la agricultura como actividad primordial de la abadía y se convierte en su fuente principal de ingresos.

En 1953 salen a la venta las nuevas cervezas, más fuertes que sus antecesoras, y rápidamente se vuelven un éxito. A lo largo del tiempo varios monjes se hicieron cargo de la tarea de maestro cervecero. El hermano Antoine ocupó el puesto hasta 1997 quien luego fue remplazado por un empleado laico de la Abadía.

Con el correr del tiempo, la cervecería, se ha ido adaptando a los avances tecnológicos modernizando todas sus instalaciones. Actualmente, la tecnología de Rochefort supera ampliamente a cervecerías de su misma envergadura. La sala de cocción se instaló en 1960 y se renovó en 1974. Por semana se realizan 6 cocciones de 100 hectolitros cada una y la producción anual ronda los 28.000 hl.

La elaboración de cerveza se mantiene limitada para cubrir las necesidades básicas de la abadía. En la actualidad la plantilla se compone de monjes y de laicos trabajando en la cervecería, siendo los primeros los que controlan y supervisan todas las operaciones.

El 29 de Diciembre del 2010, durante la cena, la abadía sufre un incendio. Al parecer, un cortocircuito en un generador es la causa de la desgracia. 70 bomberos luchan durante cuatro horas con las llamas, y logran que el fuego no se propague ni a la cervecería ni a la biblioteca. La parte de los aposentos de los 13 monjes que habitan la abadía sufre ningún desperfecto, tampoco ocurren daños personales. Lo que se ve afectado es parte del tejado donde están los tanques de espera, que solo se usan durante el embotellado y casualmente ese día se habían utilizado y ya estaban vacíos.

El monasterio de Saint-Rémy es de clausura y no se puede visitar, para salvaguardar el silencio y la calma de sus paredes, imprescindibles para la vida contemplativa y para la fuerza espiritual de sus cervezas.