27 de mayo de 2016

Spencer historia


El 21 de marzo de 1950, día de San Benito, el monasterio de Nuestra Señora del Valle en Lonsdale, Rhode Island fue arrasada por un incendio devastador. El ala principal fue destruido; la iglesia fue declarada estructuralmente defectuosa y tenía que ser demolida.

La comunidad de 140 monjes se había quedado físicamente en la calle.

En 1949, los monjes habían comprado una propiedad agrícola en Spencer (Massachusetts) ya que la población de Rhode Island había aumentado considerablemente y la soledad de su entorno estaba en peligro. El incendio solamente aceleró los planes de mudanza de la comunidad.

Una vez en Massachusets trabajaron el negocio lechero hasta que resultó demasiado costoso de mantener y en la década de los 60 comenzaron a criar ganado de carne, antes de pasar a la cría de cerdos y la cosecha de heno. En la última parte del siglo XX también se dedicaron a la producción de mermelada y la jalea, por lo que alquilaron parte de sus tierras a agricultores locales.

 El Padre Isaac Keeley, director de Spencer Brewery, fue el precursor de la elaboración de cerveza en el monasterio. En el año 2000 se dieron cuenta que sus gastos eran demasiado altos y necesitaban una forma nueva y más sostenible para mantener la forma de vida de la comunidad. Con la principal fuente de ingresos en declive, la idea de elaborar cerveza fue aprobada y se encargó a los cerveceros artesanales Dann y Martha Paquette, de Pretty Things de Somerville Beer & Ale, el proyecto de elaboración. Un lote de cerveza, regalo de Navidad para la junta de asesores, sirvió para convencer la comunidad y tomar la decisión para llevar adelante la construcción de la fábrica de cerveza.

La cultura trapense, sinónimo de gran calidad, obligó a los monjes de Spencer a viajar a Bélgica varias veces para recabar información. Su primera parada fue Westmalle para, posteriormente, visitar uno a uno y terminar en Westvleteren dando fin a su primer viaje. Al final de su segundo viaje volvieron seguros de haber trazado un plan realista para la elaboración de cerveza, siguiendo la tradición monástica trapense.

El ingeniero belga Hubert de Halleux, Master en ciencias de la cerveza, fue el encargado de poner en marcha el proyecto. El reto era importante: los monjes querían una cerveza parecida a las trapenses tradicionales pero con ingredientes exclusivos de America del Norte. Después de 24 pruebas se había ajustado el aroma y el color pero el sabor no estaba conseguido del todo. Finalmente, mejorada esta faceta, presentaron su cerveza en la reunión de la Asociación Internacional Trapense y recibieron la aprobación para llevar el hexágono de Authentic Trappist Product en su etiqueta.

La cervecería es “state of the art” (no solamente funcional, sino también una joya en plan arquitectónico) y casi totalmente automatizada, por lo que requiere poca mano de obra durante el proceso de elaboración, no así en el embotellado y envasado. En estas tareas trabajan el padre Isaac y otros dos monjes, cada uno pasó seis meses en Bélgica, con la ayuda del maestro cervecero Larry Littlehale, formado en Alemania, y cuatro trabajadores laicos que se encargan de la logística y el embalaje.

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